Internet en los móviles, actualizando la conexión

Internet en los móviles, actualizando la conexión (+Infografía)
La conexión a Internet a través de los móviles llegará a los usuarios cubanos en el primer semestre de 2018. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Un poco demorada, pero con pasos seguros, la conexión a Internet a través de los móviles llegará a los usuarios cubanos en el primer semestre de 2018. Si bien es cierto que la tecnología está un poco desfasada con respecto al resto del mundo (tenemos 3G y la tendencia es la 4G y en los países desarrollados la 5G), y que los precios aún están por encima del poder adquisitivo de muchos, la llegada de este servicio supone un salto positivo y muy importante en el proceso de informatización de la sociedad.

El universo de los celulares ha sido el de más rápida expansión en la Mayor de las Antillas. En 2010 ya había más teléfonos celulares que líneas fijas, con más de 4 millones de líneas activas en la actualidad. Solo en 2017 el crecimiento fue de 600 mil nuevas cuentas. A ello se suma que, de acuerdo con el Digital in 2017 Global Overview, Cuba fue el país con mayor crecimiento de usuarios en las redes sociales con más de 2,7 millones, y uso de móviles para acceder a las redes sociales —2,6 millones de nuevos usuarios y un aumento de 385 por ciento.

En ello tiene mucho que ver el programa de desarrollo tecnológico de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa) que ha incrementado los puntos de acceso (actualmente existen más de 600 zonas wifi) y la calidad de la conexión, con una velocidad de 2,7 Gbps y capacidad de respuesta para más de 300 mil conexiones diarias.

Sin que aún esté a pleno uso la conexión a Internet mediante los móviles, la infraestructura y los servicios asociados a ella que existen hasta el momento permitieron que en 2017 más de un millón de cubanos contrataran cuentas permanentes de Nauta, lo que supone que el 40 por ciento de la población ya está conectada a Internet, 37 por ciento más que en 2010.

La 3G, aún si ser operativa para la conexión a la red de redes, ha posibilitado una mayor calidad en los servicios de voz, facilidades para la descarga de archivos de los correos Nauta, la gestión de las cuentas de navegación y los planes de Cubacel.

Uno de los servicios asociados más populares ha sido la implementación, aun de forma experimental de una pasarela de cobros y pagos llamada Transfermóvil, la cual tiene la ventaja de realizar desde los teléfonos celulares transferencias monetarias y el pago de varias prestaciones. Esta iniciativa con el co-auspicio del Banco Central de Cuba, debe extenderse a todos los interesados durante 2018.

Esta realidad ha tenido un impacto en la cultura de la sociedad. En el ámbito de la economía cada vez son más frecuentes proyectos de emprendimiento orientados a los servicios para estas plataformas, crecen las iniciativas para la gobernanza virtual y hay una mayor presencia en la red de contenidos sobre Cuba generados desde dentro.

El incremento de la penetración virtual ha tenido también sus costos en la conformación del sistema de valores de la sociedad, que en no pocas ocasiones entra en contradicción con el constante bombardeo de las industrias culturales de países con modelos de vida consumistas.

Otros fenómenos como la intimidad de la información privada, el derecho de autor, la adicción a las nuevas tecnologías e incluso la realización de actividades de espionaje y manipulación de la opinión pública, como la confirma la creación reciente, por el presidente norteamericano Donald Trump, del Grupo de Tarea de Internet para Cuba, con la declarada intención de inmiscuirse en los asuntos internos de la Isla mediante el uso intensivo y artero de las nuevas tecnologías.

Estas mediaciones se verán exacerbadas con la implementación de la 3G, toda vez que facilitará, aún más, la conexión y nuevamente se abrirá el debate sobre el dilema de los pros y los contras de las nuevas tecnologías. Para Cuba, un país que pese a sus carencias económicas lucha por atenuar la brecha digital con el resto del mundo y dentro de su propia sociedad, quizás el desafío más grande no sea la infraestructura, sino defender y profundizar su modelo de desarrollo que privilegie el acceso de todos, la igualdad de oportunidades y el uso responsable de estos servicios.

fuente:cubahora.cu

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